






Llevamos un invierno atípico en cuanto a temperaturas se refiere y eso lo hemos notado en la afluencia de pajarillos a los comederos. Con las temperaturas algo altas para esta estación del año, el alimento natural es menos escaso y han tardado en acudir al comedero algo más de tiempo con respecto a años anteriores. Al final la cosa se ha ido animando y hemos hecho alguna foto. Nos hemos encontrado con viejos visitantes como el “petirrojo anillado” que con este ya son tres años consecutivos que nos visita.


MIRLO COMÚN, Turdus merula

HERRERILLO COMÚN, Parus caeruleus

CARBONERO COMÚN, Parus major

PICO PICAPINOS, Dendrocopos major

PICO PICAPINOS, Dendrocopos major

PICO PICAPINOS, Dendrocopos major
El Pájaro Moscón Remiz pendulinus, es uno de los pájaros más curiosos de nuestra avifauna. Vive con preferencia durante la época de la cría en riberas arboladas, en especial donde abunden los álamos blancos Populus alba.
El macho empieza a construir el nido tratando con ello de atraer a una hembra. Si ésta no llega, un macho puede llegar a construis tres nidos seguidos.
Cuando la hembra acude y el emparejamiento se produce, entonces ella colabora en la terminación del nido. El nido es situado normalmente sobre una rama delgada y flexible que baja en dirección al suelo.
El Pájaro Moscón recoge todas las hilachas de esparto y otras fibras vegetales que encuentra en el campo o las de lana de oveja que quedan enganchadas en los matorrales.
Con ellas en el pico comienza a enrollarlas en la parte superior de la rama, y en la inferior hacer una especie de armazón que luego rellenará con más lana y que en realidad parece un pequeño cesto colgado.
El pájaro comprime bien con el pico los materiales entre la lana, bien sean amentos o flores secas de carrizos, volviendo a tejer la lana o fibras sobre ellos, de manera que comenzando la tarea de abajo arriba pronto queda la bolsa o cesto completo y muy sólido, con un embudo de salida en la parte superior. 
Ya entonces descendiendo
de su altura va el sol, cansada y fría
claridad esparciendo,
y a poco entre armonía
cierra sus ojos el señor del día.

Plácenme los colores
que al bosque dan las luces matutinas:
alégranme las flores,
las risueñas colinas
y las fuentes que bullen cristalinas.

El tibio sol de octubre
la cabellera blanquecina tiende,
y sus hebras desprende
con que la tierra cubre,
ya que negros vapores
no absorban sus escasos resplandores.

Esté el horizonte triste;
¿el paisaje ya no existe?;
un dia rosa persiste
en el pálido poniente...
Llueve, llueve dulcemente.
Dulce chopo,
Dulce chopo,
Te has puesto
De oro.
Ayer estabas verde,
Un verde loco
De pájaros
Gloriosos.

Mi frente cae en mi mano
¡Ni una mujer, ni un hermano!
¡Mi juventud pasa en vano!
-- Mi mano deja mi frente... --
¡Llueve, llueve dulcemente!
¡Tarde, llueve; tarde, llora;
que, aunque hubiera un sol de aurora
no llegará mi hora
luminosa y floreciente!
¡Llueve, llora dulcemente!
Va cayendo la noche: La bruma
ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona
humedece los árboles secos.

Presurosas huyeron
las horas del verano caluroso:
del álamo frondoso
las hojas se cayeron:
otra estación mi vida
cuenta en quejas inútiles perdida.

Si el turbio remolino
de la copiosa lluvia espacio deja
a su rubia guedeja;
si en medio su camino
espesa niebla fría
la luz no roba que a la tierra envía;

En colina elevada, allá distante
veré en el campo relumbrar el río,
y en el tronco del álamo sombrío
oiré de nuevo al ruiseñor amante;

